sábado, 27 de marzo de 2010

miércoles, 24 de marzo de 2010

Gaviota de otros mares



Ahí va de regreso con su tambor
Agujereando la quimera.
Con los brazos extendidos
Y con el pelo amartillando mariposas.
Sin huellas en sus huellas. Sin humedad
En los labios. Casi sin rostro.
Casi desnuda.
Dejándose tocar por el viento
Y respirando sobre el aliento de la tarde.
Sonriendo a la sonrisa; Manoseandole las alas
Al recuerdo.
Volviendo la mirada
Hasta que se hacen sal sus pasos.

Pero solo es un día de su vida,
Ya mañana irá por otras tierras
Y alguien más nos hablará
De sus vuelos.

lunes, 22 de marzo de 2010

Hablar con la nostalgia


--Cuál es tu nombre?
--Mi nombre es
--Qué haces vestida de universo?
--Estoy parada ante la puerta del amor.
--Allí adentro no hay estrellas ni luceros.
--Busco unos labios para besar...
--Allí adentro reinan los ecos
--...Y un cuerpo que me anide entre serpientes.
Que me enrede los huesos; Que se ahogue entre
los ojos del olvido.
--Allí adentro hay humedad y rincones oscuros
Que olvidan respirar.
--Tiento a la suerte y al silencio de los mundos
Sin aliento. Llevo prendida la inocencia
Entre mis atardecidos pechos. Corro en círculos
hasta cansar la cultura del asfalto y luego
Me siento frente al fuego
A ver arder las pesadillas y la ceniza.
--Allí los pensamientos dan vuelta al laberinto
Hasta encontrarse nueva vez con prendas de ayer.
Y luego se piensa en la memoria perdida
Hasta que es hora de apagar el reloj.
--En otros tiempos dejaba mi aliento
En cualquier esquina. Tomaba los besos
Y daba mi cuerpo a cualquier promesa huera.
Me rendía a los vendabales y al volar
Vascilante de la nada. Fuí de uno a otro
Lado recogiendo semillas y doblándome
Sobre lo frío del jardín, hasta que
Se hizo pecado la tentación y espina la flor.
Y hoy espero al que está adentro. De cuerpo
Transparente y blanca armadura.
--Perderá la gloria en un rasguño del viento.
Sus ojos huidizos tientan a la locura. habla
Sobre las alas dormidas del espejo.
--Sin embargo, he venido sin abrigo.
Y no siento frío.
--Todo está apagado en el interior.
--Dejaré que corran las horas y caerá
La aldaba a mis pies. Tomaré el calor
Que le anida, mientras espero
En su compañía el nacer de un idilio
Pero no beberé su veneno.
--Hay más altura al cruzar el río.
Vete ahora, cuando aun no amanece el besar
De tus labios.
--Ya es tarde para ver detrás de las miradas
Del abismo. Me quedo hasta que se abran
Sus alas de papel y pueda yo doblarme en su regazo.
La noche es larga, es cierto; la soledad pesa,
También es cierto, pero ahí adentro
Está la voz de mi alma.
--Ahora te dejo, que voy a doblarme
En la blancura del espeso espectro de la noche.
Te dejo para que puedas ver lo que yo he visto.
--A tu viaje no le agrego equipaje,
Ni otro recuerdo que la bendición
Para cada huella de tus pasos a tientas.
Ya no me importa el pasar del tiempo
Ni el lejano horizonte. Ahí adentro
Está mi reloj y mi distancia. Espero.

Y quedó ensimismada, abrazada al sereno de la noche.
Mientras el capricho de un día
Se apartaba de sus ojos de ayer.

domingo, 21 de marzo de 2010

Siluetas



Se niega a la sonrisa sonreída. Se niega.
Y todo lo besado ya no es beso. Ni labios los labios.
Se niega a sorprender el vuelo en otros vuelos,
El canto entre otro canto. La voz dormida
Entre caminos desolados. Se niega en huellas,
A ser el corazón de una pasión hueca.
Se niega a ir atándose a los nudos de otras sombras.
En todo lo buscado busca en sí mismo.
El nombre de otro nombre y las espigas.
El fruto entre la tierra cuarteada. Se niega.
A ir mientras regresa. A amar sin ser amado.
A dormir entre los esquemas del desierto desespejado.
A la imagen que abre puertas ya cerradas. A ser,
A simplemente ser. A templar las cuerdas del destino.
A ahondar en las venas y en los ríos. A nadar
Sobre piedras carcomidas. A remar sobre el viento.
Se niega a vestir la humedad con besos o rocío.
Trabalengua del sol que sea aproxima. y sin mirar,
Le quema las pestañas al egoísmo. Tarde sin horizonte.
Amanecer sin aliento. Muro de blandos huesos.
Arrastrarse hasta las cuevas donde dormita la fe.
Deshojar mariposas. Tentar a la serpiente.
Respirar sobre el llanto enlutado entre cenizas.
hablar mientras desangra la esperanza.
Se niega a negar lo negado y luego regresar.
Y luego regresar sin tiempo atado a la mirada.

Se niega a la sonrisa sonreida. Se niega.