sábado, 29 de mayo de 2010

El beso


El horizonte se desnuda a la mirada.
Los cuerpos se anidan al espejo de sus sombras.
Se hace el destino cuando se pierde la distancia.

martes, 25 de mayo de 2010

Mapa de un instante






El tiempo. He vivido en tantas tierras. En tantos mundos.
Uno por uno me despiertan cada rato. Van y vienen.
Digo, muchas veces, que vuelo sobre un mundo que gira.
Más todo sabemos que es cuadrado y pesado como plomo.
El planeta. Y que estamos atados a su caprichos.
Más, podemos soñar con su redondez:
Redondez cuadrada, para soñar despiertos.
El tiempo. Matemática pura. Canción del viento,
Noche sin estrellas. Sobre el espejo hay mil rostros.
Tantas vidas vividas. Tantas sensaciones vibrantes,
Revoloteando caprichos y nostalgias...Y luego echándose
A dormir bajo las blancas cruces
Con los lagartos.
Una mujer se mete entre mis fábulas,
Con un tiempo distinto. Hecha de un alfabeto invertebrado.
Así que viene y va sin dejarse ver. Como el tiempo.
Dicen que el tiempo tiene rostro de mujer.
Cuerpo de mujer. Y seduce la cara oculta de la luna.
Así que hay otra vida entre mis otras mil.
En todas las demás hay maletas y cuadernos rayados.
En esta hay curvas y mil caminos abiertos.
Acertijos incoloros es su cabellera. Y ahí voy,
Por subir sus montes, por domar sus fiebres,
Por calmar su humedad serpentina...
Doblando sobre esquinas resbalosas,
Deletreando su expresión muda. Su indetenible parecer.
La oscuridad de sus días. Sus soleadas noches.
De embeber sus labios tras la puerta,
Y hacerme tormenta en su tormenta.
Calma en su calma.
Más. Regreso a mi rincón sin ver el fuego adormecido.
Las manos incrustada entre los dedos.
Y los ojos dormidos sobre otros pensamientos.
Todos a la vez. Uno a uno. Mil caballos corriendo
Entre los montes que agita la tormenta...
Y la voz deshaciendo grises sueños.
Y el tiempo.
Y todo aquello que queda por hacer.
Y todo el camino recorrido.
Y las sonrisas que me visten para el próximo paso.
Y el mar que me saluda cuando surca la arena.
Seduce quedarse doblado entre lo armado.
Pero hay que labrar. Mirar sobre los muros.
Y abrazar sin ambición el horizonte.
Falta hacerse camino en otros días.
Alas del viento y voz de la niebla.
Y respirar.