martes, 17 de agosto de 2010

El danzar del viento


De uno a otro lado corre la mirada.
Se agota del día que no acaba de pasar.
Luz para sus primeros pasos.
Noche sin estrellas al regreso.
El crucigrama es un paraguas de tinta chorreante.
Llueve sobre el indescifrable andar de su destino.
Sus manos tienen surcos y sus dedos...
Sus dedos ven pasar los cuerpos transparentes
Que parecen respirar.
Brinca sobre gatos dormidos para no estropear
El brillo de sus pies descalzos.
El silencio se esconde entre los gritos
De los faroles rotos que le ven pasar a oscuras.
La mirada se detiene mientra hurga su mano derecho
El bolsillo delantero del pantalón.
Se abre la puerta de por sí.
Y los ojos se cierran
Entre el andar de la noche
Y el viento bailando sobre las copas de los árboles.