lunes, 1 de noviembre de 2010

Círculo y silueta






Levantarse. Verse al espejo. El sol que corre sin prisa mientras Icaro cae infinitamente hasta su sueño primero. La tarde es como un beso en los labios. La noche son dos cuerpos deshaciendo quimeras bajo sabanas blancas...Las palabras enmudecidas mientras los pensamientos ruedan hasta encontrarse en medio del abismo. El camino palpita. El caminante no se agota en su marcha indecible. El olor a vida de una lejana, pero inolvidable amapola. El arroyo que calma la sed de los espíritus solitarios que van y regresan sin encontrarse en todos los que le llaman dulcemente. Y el cántaro arrastrado por el viento...Levantarse. Verse al espejo...