viernes, 10 de diciembre de 2010

El hombre en mil rostro


La danza del mundo nos toca la frente.
Camino en caminos, andar entre duendes.
Tomarse en la vida, a sorbos de espejos,
La voz que regresa con sueños cansados.
Abrirse entre puertas, la luz sin morada.
Tentar la llovizna, dormir el asfalto.
Las manos se tocan destinos y bordado.
El hombre en mil rostro
Cabalga, cabalga.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Ilusión que se mira



Y en tus alas respira
Nubes que se hacen lluvia
Mientras canta, entre besos,
gotas de tu pensamiento;
que calman mi sed y me hacen río,
Para llegar al mar de tus olas.

La ilusión que se mira
Me hará amanecer
En tus madrugadas.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Sobre mesas de sal






Y aquí donde todo es cierto mientras se sueñe,
Se desliza la vida entre la quimera.
La simple canción que habla sin tiempo,
De ir hasta volver entre tarde y lucero.
Las palabras perdidas entre las paredes infalibles.
La acción de tomar los momentos sin estruendos,
Respirar con la prisa serena del presente.
Hasta que sean alas las que vuelen, mientras los ojos
Se posan en las nubes y lo menos azul del cielo.

Saludar con las manos inconclusas,
Con la risa dormida en el vacío.
Hombres todos de arena. De pasión inconclusa y melodía.
Caminantes sin rumbos: rocío en la mañana,
Estrellas de las noches
Mientras vuelve al bohío sin cansancio
Como un dios que se sabe pensamiento.
Dormir a la intemperie del olvido. Ser de fábulas verdes,
De amor eterno.

Y en todo lo que anida aquel destino:
Correr entre las olas
Por la sed de lo eterno.

martes, 7 de diciembre de 2010

El vuelo de las alas



El cristo de las espinas
Me vino a visitar
Andando entre los pies
De la nostalgia.
Miraba a los cuervos dormidos
Que callaban los sueños
Pendientes de blanquear sus plumas
Con el agua mansa
Que corre entre la pasión y la esperanza.

Muda se quedó
La infinita cabellera
De este cuerpo de cartón
(Cuerpo atrapado entre la fiebre
De los cañaverales,
Cuerpo anaranjado
Con mirada descalza)
Que me acompaña.

Lloraba un espejo sobre
La manta gris
Sobre la manta gris
De un rostro lejano
Sin brazos, sin piernas,
Sin pensamiento
Que buscaba en el turbio
Rio
Las extensas alas
De la razón.

El corazón de estos días,
Arrugado ya de tanto desamor
Le miró a los ojos.
Yo busqué una tercera mirada
Que regresaba entre maletas...

´No veo que amanezca,
Señor de mis viejos amores,
Rey de antiguas canciones
Solitarias
Que le vienen a curar las heridas
A los puñales´-dijo el viejo corazón...

´No siento la dulce palabra
Que viene a desnudar
La mar
Para que vuelen
Sus hijos de frías escamas,
Para que ande,
Entre blancos pétalos,
El aliento de los perros´-añadió.
Con la mirada dormida
En sus lágrimas.

Y yo, que estaba muriendo
De frío
En un rincón de perlas
Doblado
Como el hacha
Que se desgarganta
En su propio filo.
Me alejé de las campanas
Y de los grillos.

Voltié, por un gran silencio
Que tentaba a la noche
Y ví
Al viejo corazón
Cargar sobre sus hombros
Al cristo
De larga cabellera,
Que lloraba.