viernes, 15 de septiembre de 2017

El andar del nuevo día.





Viene a ser poema.

Viene a ser poema. Vida que transcurre, como río que va al mar.
Como ilusión que seduce la distancia y termina en un beso. En un camino de dos.
Y el amanecer. Contemplando el tiempo y el idilio. El amor y el sueño.
Ambos a dos. Perdiéndose al encontrarse, y viceversa.
El horizonte se torna un espejo que acaricia el viento. La mirada a la intemperie.
Mientras ruedan los dados y el azar. El destino se acuna en el día a día. Seduciendo la luz.
Silueta que se hace eternidad; amor que se abraza al vuelo imperecedero de la búsqueda.
Buscar entre el pentagrama, entre el abecedario. Música y palabra. Habitar el vacío.
Barcas al mar, respirar al viento. Y ser lo amado, desde el amor. Camino y verso.
Así que ya nos lleva el día, allí donde soñamos. O simplemente donde solemos ir.
Anidar las palabras, y el oficio. En el presente todo fluye. Mientras anda el reloj.
Aroma de café, susurro de la ilusión en la ilusión. Como un trascender del instante.
Y todo aquello que nos hace lo que somos, cuando lo somos.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Dibujos recientes.

Algunos dibujos recientes.

Y el viento acaricia la distancia.

El transparente andar del nuevo día. Algo así como un mundo por nacer, música al viento.
Allá donde está el amor de mis amores, está la vida. Y el sol que sale. Y el abecedario.
Y el pentagrama. Y todos los demás amaneceres. Hablamos de distancia y sueños.
Desde lo que surge en el instante. Mientras late el reloj. Irnos por los caminos de lo eterno.
Con el palpante anhelo de un destino. De un amor que recorre otros sueños. Otras formas de luz.
Con el ritual infranqueable de un suspiro. Aroma de café, ilusión despierta. 
Y todo aquel danzar de lo intangible. Arcoiris de besos, de horizontes infinitos... Y el abrazo.
El corazón despeja el palpitar del presente. Y el presente del presente. Y el ir sin prisa.
Así que somos dos. Más de uno. Dibujando el idilio y el susurro. Amar por amar.
Vistiendo aquel capricho que se envuelve a la intemperie. Para poder volar a cielo abierto.
Mientras que sale el sol, día tras día. Y el viento acaricia la distancia.

El andar del nuevo día.


miércoles, 13 de septiembre de 2017

El andar del nuevo día.


Mientras tejemos amaneceres.

A temperatura de sueño, la ilusión despierta. Recorre el viento, como un respirar del alba.
Y en todo, la vida. Ir con todo aquello que le da sentido a la existencia. Dibujando horizontes.
Y le hablas al amor desde el amor. Lejos y cerca. La distancia se pierde entre susurros. Idilio y verso.
Esa melodía con nombre de mujer, que habita los caminos. Para que seamos universo y beso.
El sentimiento se mantiene vivo, como una música sublime y eterna, que nos entrecruza los dedos.
Abrazados en el temple que cabalga sobre el tiempo y la distancia. No como un concierto de suspiros.
Sino como un simple vuelo del sentir. Alimentando lo cierto y la mirada. Sin perdernos en el espejo.
Decir que somos aquel poema, que va de la palabra al querer. Y viceversa.
Qué decir, que no sea lo cultivado. A pesar de mil distancia, somos una canción. Melodía del viento.
En la flor de aquel sueño, despertamos...mientras tejemos amaneceres. 

Comerciales de Tv.



martes, 12 de septiembre de 2017

Y una taza de café.

Si nos encuentra el amanecer, dibujando cielos azules y caminos por andar.
Si nos ve mientras transitamos, así sin prisa, entre mil golondrinas e ilusiones.
Si susurra el viento, aquella melodía con nombre de mujer. De amor eterno y música.
Si miramos al espejo, cuando el sol se anuncia. entre mil horizontes y un infinito anhelo.
Las siluetas se duermen, entre viejas madrugadas. Miradas de luciérnagas, gotas de rocío.
Y una taza de café. 

El andar del nuevo día.



Comerciales de Tv.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Dibujos recientes.

Para siempre jamás.

Como un amanecer cualquiera, danzar con el viento. Casi como una sonrisa que transcurre en el instante.
Vestida de eternidad. Y hacerte parte del infinito, desde el diminuto gesto de un respirar. Andar en la prisa
serena del camino que anida en tu mirar. Con el amor vistiendo lo amado. Con la triste alegría de andar.
Y en el verso peregrino de un susurro, echar a volar con lo humano. Con lo invisible. Con lo imaginado.
Como un ave de eterna primavera. Hablarle al amor desde el amor, siendo río y mar...y pez. Y barca.
Y arena. Y caracola. Y orilla.
Lo que busca va contigo. El sol que sale. El amor que sueñas, va contigo a todos lados. Como parte de ti.
Abrazado en tu aliento, en la música que enhebra el anhelo en el anhelo. En medio de la tiniebla,
anida aquel mirar que es el camino. 
Quién habita en tu más sublime pensamiento?
Quién despierta en tu más firme sentimiento?
Quién le da rostro al amor que te viste?
Porque con el amanecer, la mirada disipa toda duda. Y se torna verdad la ilusión, y beso el verso.
Un sorbo de café. Y todo aquello que nos hace ser lo que somos, para siempre jamás.


El andar del nuevo día.