domingo, 9 de julio de 2017

Por los siglos de los siglos.

Dibujar amaneceres, buscar en la distancia. Por aquel querer darle forma a la vida.
Para no mirar pasar el tiempo sin poner luz al reloj. Despertar aquel canto que habla de lo que somos.
De lo que somos y de todos aquellos anhelos que van con nosotros por entre los menesteres del día a día.
Nos encontramos con nosotros, cuando ya todos se han ido. Cuando nos apartamos del contexto,
y nos paramos frente al espejo. Cuando nos sentamos en aquel lugar que nos permite encontrarnos.
Encontrarnos en nosotros mismos. En lo que va muy por dentro: alas que esperan cielo azul y viento propicio.
Buscar por todo el universo lo que llene aquel vacío, puede que no sea llenado y sí compartido.
Entonces navegar entre sensaciones sin nombre, que descansa entre una mirada anidada en otra mirada.
Ir y venir, con el alma plena. Las calles se hacen más cortas, los días más encantadores.
Diciendo su nombre al oído, entrecruzar los dedos y dejarse ir como si nada más importara.
En lo que amanece, el amor florece. Y un vendaval de sueños y música, recorriendo la unión.
Cuando se acaba el alfabeto, y danzan las formas intangibles de la ilusión. Todo importa, todo es luz.
Pero luego toca caminar, ir juntos por el mundo. Entre la niebla de la duda sonreír. 
Perdernos en el encuentro de un nuevo día. De un eterno parpadear de canciones.
Canto a tu nombre, tú me haces canción en tu regazo. Y somos hogar, mientras amanece.
La distancia. La búsqueda y el encuentro. En medio de mil noches, entre estrellas fugaces y luz de luna...
hacernos unos en el todo, mientras cae la lluvia. Mientras la madrugada bebe del rocío.
Mientras las luciérnagas tejen los caminos de miradas.
Se acaban las palabras y los caminos, y allí vamos, desnudos y transparentes. Con la vida despertando.
Y nosotros, en medio de la nada, rehaciendo instante en instante...y beso en beso.
Desde la ceniza del pasado, al plumaje del amanecer. Volar entre la melodía del ser, llenos de certidumbres
y oscuridades.
Hogar, entonces. Por toda una eternidad, hogar. Con el amanecer. En cada amanecer.
Saberte mía y del mundo. Saberme tuyo, y de todo aquello que lleva tu nombre...
Por los siglos de los siglos.




Fotos con sombrero de cana (2).

En el día de hoy, muy de mañanita. Con poca sonrisa, mientras el sol empezaba a levantarse. Fotos con sombrero de cana.










Sobre rieles.

Trenes de carga en localidad de Bosnia y Herzegovina

¨EMD G16 ("Kenedi") locomotoras y trenes para transporte de carbón y alúmina en la línea ferroviaria Zivinice - Zvornik Novi - Brasina.¨




viernes, 7 de julio de 2017

Y entre mil poemas.

Y entre mil poemas, un amanecer.
Perdiéndose al encuentro perenne del camino.
Balancea entre sueño y suspiro. En el tiempo incierto del abismo, por un andar de lenta prisa.
Se vuelve a su mirada, como un espejo de azul alfabeto.
Es aquel versear con olor a madrugada, escribiendo en su nombre la desnudez del alba.
Ya susurra el café entre sus cosas intangibles; sorbe, entre mil laberintos, la sutil esperanza.
Dejando ir el vuelo de un mar de mariposas, y El telúrico oleaje de flores y barcas, de luz y sombras.
Por un nuevo día, el amor se pierde en la sonrisa fértil del lejano horizonte.
Distancia de distancia...como un beso al destino.
El verso se enhebra a las cosas que abrazan pétalos y alfabetos, para hacerse regazo de música y ternura.
Y una oración al infinito, con voz entrecortada, por el sol que se anida en el mirar vacilante del andar.
Mientras todo se desliza, como un río hacia el mar de gaviotas y arena.
Desde el primer respirar al ocaso, lucero de la noche, amanecer...






jueves, 6 de julio de 2017

Como un verso de rocío y madrugada.

Muy de mañana te encuentra en la distancia...Toda aquella ilusión, saliendo con el sol.
Se abrazan los caminos en un solo gesto. Y todo aquello que somos, se echa a volar con la vida.
Como un verso de rocío y madrugada.

Sobre rieles.

Del tren en Grecia.



Del tren en Romania. 

¨VISEU DE SUS ... (anteriormente CFF, entonces Viseuforest, ahora RG Holz) ... cerca de la frontera con Ucrania, en los Maramures, es el único ferrocarril forestal de vía estrecha que funciona, que fue construido para transportar madera de Los vastos y remotos bosques de los Cárpatos y sus estribaciones. Este sistema forestal de calibre 760 mm comienza en los astilleros de madera y aserradero al norte de esta ciudad con una larga tradición de carpintería y tala. El ferrocarril sube por 41km después del valle Vaser, a menudo muy estrecho, en los bosques de las montañas de Maramures. Los troncos fueron originalmente flotados por el río ayudado por una serie de esclusas que se utilizaron para regular el flujo y el nivel del río. El ferrocarril fue construido en 1932 y sigue un curso que pronto se convierte poco más que una repisa sobre el río, y en un lugar hay una serie de túneles cortos.

La CFF fue privatizada en 1999 y las operaciones fueron compartidas entre 'Viseuforest', que ocupaba el antiguo cobertizo y talleres, y una empresa privada sueca, 'RGHolz', que estableció vías de acceso e instalaciones cerca de 1 km más a lo largo de la línea y trajo dos CFF y una locomotora de vapor. Al mismo tiempo un grupo dedicado de entusiastas de Suiza se involucró en la preservación y funcionamiento del ferrocarril. El grupo «Wassertalbahn» ha influido posteriormente en el rejuvenecimiento del ferrocarril y en el establecimiento de proyectos para atraer a los entusiastas y turistas con miras a aumentar el empleo en el valle.¨



miércoles, 5 de julio de 2017

Y otra vez, y otra vez.

Aquel arcoiris de miradas y colores. Que ya amanece.
Y entre palabras y silencios, sucede el instante.
Viendo salir el sol; viendo irse, entre mil madrugadas, la noche anterior.
Se escriben páginas y páginas de sensaciones, suspiros, anhelos, penas, alegrías. Y de otras cosas.
Cosas que aun no tienen nombre, pero que aletean (como maripositas danzantes) en todo nuestro ser.
Así, que echamos las redes al mar de la vida. Siendo barcas, también somos peces, y orilla, y arena...y caracolas.
Cuando suena la música del andar, se despliegan los sueños y los cantos.
A voz de eternidad, transitamos entre quehaceres y susurros. Y así vamos,
entre lo que pasa de largo, y lo que se abraza a lo que somos.
Sin perder el aliento, llegamos a cada fin, para empezar de nuevo. Y otra vez, y otra vez.
Ante el espejo, una sonrisa. Porque el camino llama, y el amor espera.



Comerciales de TV.

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Sobre rieles.

Del Tren de Alfaro (Ecuador).