sábado, 11 de diciembre de 2010
viernes, 10 de diciembre de 2010
El hombre en mil rostro
La danza del mundo nos toca la frente.
Camino en caminos, andar entre duendes.
Tomarse en la vida, a sorbos de espejos,
La voz que regresa con sueños cansados.
Abrirse entre puertas, la luz sin morada.
Tentar la llovizna, dormir el asfalto.
Las manos se tocan destinos y bordado.
El hombre en mil rostro
Cabalga, cabalga.
jueves, 9 de diciembre de 2010
Ilusión que se mira
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Sobre mesas de sal
Y aquí donde todo es cierto mientras se sueñe,
Se desliza la vida entre la quimera.
La simple canción que habla sin tiempo,
De ir hasta volver entre tarde y lucero.
Las palabras perdidas entre las paredes infalibles.
La acción de tomar los momentos sin estruendos,
Respirar con la prisa serena del presente.
Hasta que sean alas las que vuelen, mientras los ojos
Se posan en las nubes y lo menos azul del cielo.
Saludar con las manos inconclusas,
Con la risa dormida en el vacío.
Hombres todos de arena. De pasión inconclusa y melodía.
Caminantes sin rumbos: rocío en la mañana,
Estrellas de las noches
Mientras vuelve al bohío sin cansancio
Como un dios que se sabe pensamiento.
Dormir a la intemperie del olvido. Ser de fábulas verdes,
De amor eterno.
Y en todo lo que anida aquel destino:
Correr entre las olas
Por la sed de lo eterno.
martes, 7 de diciembre de 2010
El vuelo de las alas
El cristo de las espinas
Me vino a visitar
Andando entre los pies
De la nostalgia.
Miraba a los cuervos dormidos
Que callaban los sueños
Pendientes de blanquear sus plumas
Con el agua mansa
Que corre entre la pasión y la esperanza.
Muda se quedó
La infinita cabellera
De este cuerpo de cartón
(Cuerpo atrapado entre la fiebre
De los cañaverales,
Cuerpo anaranjado
Con mirada descalza)
Que me acompaña.
Lloraba un espejo sobre
La manta gris
Sobre la manta gris
De un rostro lejano
Sin brazos, sin piernas,
Sin pensamiento
Que buscaba en el turbio
Rio
Las extensas alas
De la razón.
El corazón de estos días,
Arrugado ya de tanto desamor
Le miró a los ojos.
Yo busqué una tercera mirada
Que regresaba entre maletas...
´No veo que amanezca,
Señor de mis viejos amores,
Rey de antiguas canciones
Solitarias
Que le vienen a curar las heridas
A los puñales´-dijo el viejo corazón...
´No siento la dulce palabra
Que viene a desnudar
La mar
Para que vuelen
Sus hijos de frías escamas,
Para que ande,
Entre blancos pétalos,
El aliento de los perros´-añadió.
Con la mirada dormida
En sus lágrimas.
Y yo, que estaba muriendo
De frío
En un rincón de perlas
Doblado
Como el hacha
Que se desgarganta
En su propio filo.
Me alejé de las campanas
Y de los grillos.
Voltié, por un gran silencio
Que tentaba a la noche
Y ví
Al viejo corazón
Cargar sobre sus hombros
Al cristo
De larga cabellera,
Que lloraba.
lunes, 6 de diciembre de 2010
domingo, 5 de diciembre de 2010
viernes, 3 de diciembre de 2010
jueves, 2 de diciembre de 2010
Ir volviendo
No hubo palabras en el silencio. Uno que otro bosquejo de oscuridad.
Todo supimos que era la lluvia. La lluvia.nada que decir. Nada que hacer.
ver el tiempo correr. correr hacia ningun lado. los frutos maduros
caen sobre el mar del asfalto. Las gotas que caen son la música. Nadie
sonríe. Todos estamos atento a la próxima canción. Nadie se deja ver
la mirada. Las alas dejaron volar sus plumas con el día. Serenata
insustancial que nos vuelven al principio. Compás innecesario que habla
de caminos andados y de voces cabernarias.
Veo el horizonte desde mi horizonte. Lo veo andar sin pesadumbre.
y recuerdo el olvido. Nada nos regresará a ningún lado.
Hacia atrás no hay nada. Si todo lo hicieramos a la vez
fuera posible. Pero es que nadie querrá bañarse nuevamente en esas
aguas. El sudor del reciente reloj deslumbra la ilusión.
No es posible lagrimear por la incertidumbre. Sonríen los lagartos.
Vemos nueva vez sobre la vieja canción.
Pero el presente tiene planes distintos. No hay nada hacia atrás.
No hay nada. Y en todo se ven desvanecer las cruces.
Se precipitan sin lágrimas hacia ningún lado. Somos tan pequeño.
Somos tan pequeños. Diminutos. Algo así como una canción de cuna.
Somos tan pequeños. No sabemos ni gemir por si nos roba el cuco.
Y entonces es así como es posible la posibilidad. Solo así.
Irse sin rumbo. Sin plan alguno. A ningun lado. Y solo.
Irse asi como si fuera posible el regreso. Ver como tiembla el horizonte.
Irse casi desnudo para un liviano equipaje. Irse con los años idos.
Sin regreso. Irse para recorrer nuevamente la misma canción...
Pero no. Solo hay camino hacia el presente que se respira.
No hay regreso. No lo hay. Nisiquiera a un viejo y fácil sentimiento.
Nisiquiera se pronunciarán igual los nombres. No.
Irse. Quién sabe hasta cuando caminar. Ser el mar, la orilla, la arena.
Vivir plegando la nostalgia. Respirar. Una y otra vez respirar
tristemente alegre. y luego sonreir bajo la lluvia.
Regresar. No es posible regresar. Nisiquiera a mecer la cuna que nos meció.
Nisiquiera a saludar rápido y despedir aquel arbol que nos
dejó descanzar en su sombre con toda la carga de nuestra inocencia.
Y luego que somos esto. Cualquier cosa. un saludo infinito a la vida.
La vida misma por lo liviano o pesado del presente.
Ilusión infecunda o mano salvadora de un sueño.
Nada es más pequeño que el momento en que pensamos
que es posible regresar. Porque...
no es posible.
Nisiquiera cargar esas viejas maletas. No es posible.
No hay un olor que nos muestre el sendero.
Ni huellas que desandadas nos pongan de pie
justo en el primer paso de lo ido...
Aquella joven cabellera ha blanqueado.
Aquella piel rosada y tersa,
hoy no es posible sobre ella la caricia.
Y entonces viene otra aroma y otras luces.
Vemos esas viejas cosas. Casas dormidas tras lejanos bosques.
Piedras famélicas que aspiran oraciones para cargar sus culpas.
Y otras cosas. Tambien. Volver a volver. Irse a un regreso perpetuo.
Callados para no perder el capricho de la esperanza.
Ver ganar a los ganadores. Y dormir a los dormidos.
Sobre templos fríos y hueros que huelen a despecho;
ver llorar de risa a los sonánbulos de alguna vieja canción.
Y en todo.
No es posible regresar.
Irse como un cangrejo a la orilla del río.
Tomar la ruta del tren y hacer desandar el reloj.
Hay que empezar a amar lo que tenemos a manos.
Aquello, lo que sea, que nos lleve a lo próximo.
Y luego a lo próximo y luego...
Aun lleguemos a parte alguna. Pero sin cansarnos de vivir.
Sin preguntar que cuando se acabará todo.
La vida nunca termina. Porque luego del último suspiro
Se vuelve a nacer y se empieza el cuento donde
lo dejamos la vez anterior.
Entonces. Sin prisa. Hagámosno lúcidos de que hay
que extender alas e ir con todo el ánimo posible
a la estación siguiente. Y luego a la siguiente.
Y luego....
Lo que no pudo ser. Lo que se fue. Lo que dejamos ir.
Todo eso ya no será posible. Asi que afinemos puntería
y veamos como podemos atinar al tiempo que nos va
pasando por las manos. Sellando y coloreando
el instante. Para que se vaya alegre,
por lo menos conforme...
No se ha de cargar la mente. Hay que librarla de pensamientos
y razones caidas. Hay que desalojar las cosas mocatas de alli
y verlo renacer con el día. Cada día. Uno a la vez.
Coloreando y cantando con el tiempo que tenemos en las manos.
Como un río que le cosquillea el nadar de sus peces.
El andar de sus piedras y de cada gota de su cuerpo...
Vacear el armazón. El granero. Dejarlo así, sin nada,
para que haga nido el viento por las noches,
y corra en la mañana con más brío y juventud...
Y en todo. No olvidar. Que no es posible regresar.
A los dias. Ni al saludo que quedó en la impresión del caminante
que pasó de prisa por un solo presente del presente.
Amar lo ido como tal. Aun aquello que fué dolor puro o angustia.
Verlo dulcemente desde la calma lejana de un mar fresco,
que acaba de nacer.
Y ser ola y distancia. Aspirante perpetuo al nuevo día.
Hasta que sea posible respirar.
Luego sentarnos en cualquier lado,
Doblar nuestras rodillas sin temor.
Dejar que todo el universo nos toque en cuerpo y alma,
y partir para regresar...
Una y otra vez.
A su tiempo y sobre la mesura de un vuelo fértil
que nos haga ir ligero como el viento;
siempre a punto de cambiar de dirección
o envolvernos en la neblina temporal
del destino. Para luego buscar la superficie
y andar sin carga alguna:
de espejos grises o de rostros inútiles.
Como el de la culpa o el rencor.
Dormir para siempre las tormenta;
con un simple respiro. Dormirla para siempre.
E ir con la nobleza que nos permita el presente.
Con un compañero incansable, ese corazón que vino con nosotros
y no se va antes ni después...
Porque.
No es posible ir volviendo lo que ha quedado atrás.
Con toda su belleza o su estrechez...
Allá donde estemos y el tiempo que sea que estemos;
ahí estará el centro del universo. Con el padre que nos mira,
Y todo aquello que es bendición de paso. De momento.
Mirando correr sobre su prisa al lagarto y
precipitarse hacia un brillo efímero.
A esas aves de tierra que viajan sin nombre
y sin descanzo a donde las lleve
el oropel y la serpiente...
Dibujar el sol bajo la lluvia,
Y luego respirar.
martes, 30 de noviembre de 2010
Canto entre la aurora
Abro las ventanas de dos en dos, Mirándome al espejo...
Y- En qué piensas?
S- Pienso en los bosques oscuros al pie de los arroyos y
en las piedras. Pienso en la luciernaga y en el calido
andar de la sombra...
Y- Yo tambien pienso.
S- Ya se. piensas en la luz.
Y- Sin luz articial no se lanzan las mariposas en la
noche.
S- Puedo escarbar en las paredes de tu locura.
Y- Hay vino sobre la mesa. Hay un olor expandido en tus
pensamiento que recuerdan la luna en la cuna.
S- Hay huesos exparsidos en tu destino. Lineas blancas
en tu cabellera.
Y- Eres la silueta de un espejo roto.
S- Soy!
Y- Eres la morisqueta que se ahoga en la risa.
S- Soy!
Y- Tu cuerpo transparente se atravieza sobre el manto
adormecido de mi soledad.
S- Despertaran las tormentas acompañadas de alas blancas.
Y- Hay un rostro imperfecto en tu rostro de miel.
S- Aguijones, con sus ojos pardos, haciendo de la luz
oscuridad.
Y- Llorarás entre los brazos de un rostro de papel.
S- Tengo una cola que es envidia de los gusanos.
Y- Los gusanos son la envidia de las mariposas.
S- Tengo una lengua de sal que se baña entre la arena.
Y- Los gusanos son la envidia de las mariposas.
S- Mis caminos están lejos del hacha que golpea el agua
mansa.
Y- Y cantan los gallos en la garganta de la serpiente.
Se abre
la tercera
ventana.....
Las leyes de las cosas
Estan presentes
Nadando en el mar.
Desbordante de la locura infinita.
Lo que el mundo hace de ti
Es lo que te has convertido para el mundo.
Solo existes en la inimaginable
Casualidad
De que tejieras
Sobre tu propia voluntad
Los remos
Que han de impulsar la barca
De tu destino
Hacia el puerto
Que tu destino es.
Y es el puerto
En donde no estás.
En donde no estoy yo.
En donde no estamos.
A los ojos de la verdad verdadera
Somos el espejo que se mira en la imagen
Corriendo a deshojar
Barquitos de papel
Y echarnos al mar...
Sobre la inocencia...
Y el regreso...
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