sábado, 2 de agosto de 2008

No estamos solos.


Hay letras. Y hombres.
Por todos lados.
Hombre y letras.
Y asfalto.
Y espejos.

Hay ojos por todos lados.
Y miradas.
Y huellas de luz.
Y tardes.
Y Canciones sin madrugadas.

Hay cuerpos por todos lados.
Y abrazos.
Y humedad paralela.
Y escorpiones.
Y hay caminos.

Hay cielos por todos lados.
Y la brisa que toca y se va.
Respiración y fábulas.
También acordeones.

Hay silencios por todos lados.
Y palabras mudas.
Hay manos que gritan.
Y hay gestos de paz.
Cuando la lluvia es la esperanza.

Hay voces.
por todos lados.
Y espejismos.
También besos.
Y hay vida en todos lados.

Hay sueños.
Por todos lados.
Y oraciones.
Hay un nuevo renacer.
Para las horas muertas.
Y Sonrisas.

Hay caminos
Y caminantes.
Que van y vienen
Sin ver el mar.
Porque son olas.
Remos y barcas.

Hay universo
Hay flor.
Primavera también hay,
Y estamos todos.
Niños de barro
Prestos a abrir la puerta
A los que pasan.

Caminar con ellos,
Y pedir compañía.
Hay flores y caracolas.
Y estamos todos
Girando juntos.

Hay una historia nueva
Para cada día.
Para cada tropiezo.
No quitemos la vista
Al horizonte.
No estamos solos..
No.

viernes, 1 de agosto de 2008

HAY UN PAIS EN EL MUNDO




Pedro mir (1913-2000) es nuestro poeta nacional. Y este poema se considera uno de los cantos más fundamentales y dignos que ha sido escrito para nuestra república dominicana... Hay un país en el mundo

Hay
un país en el mundo
colocado
en el mismo trayecto del sol,
Oriundo de la noche.
Colocado
en un inverosímil archipiélago
de azúcar y de alcohol.
Sencillamente
liviano,
como un ala de murciélago
apoyado en la brisa.
Sencillamente
claro,
como el rastro del beso en las solteras
antiguas
o el día en los tejados.
Sencillamente
Frutal. Fluvial. Y material. Y sin embargo
sencillamente tórrido y pateado
como una adolescente en las caderas.
Sencillamente triste y oprimido.
Sinceramente agreste y despoblado.
En verdad.
Con dos millones
suma de la vida
y entre tanto
cuatro cordilleras cardinales
y una inmensa bahía y otra inmensa bahía,
tres penínsulas con islas adyacentes
y un asombro de ríos verticales
y tierra bajo los árboles y tierra
bajo los ríos y en la falta del monte
y al pie de la colina y detrás del horizonte
y tierra desde el cantío de los gallos
y tierra bajo el galope de los caballos
y tierra sobre el día, bajo el mapa, alrededor
y debajo de todas las huellas y en medio el amor.
Entonces
es lo que he declarado.
Hay
un país en el mundo
sencillamente agreste y despoblado.
Algún amor creerá
que en este fluvial país en que la tierra brota,
y se derrama y cruje como una vena rota,
donde el día tiene su triunfo verdadero,
irán los campesinos con asombro y apero
a cultivar
cantando
su franja propietaria.
Este amor
quebrará su inocencia solitaria.
Pero no.
Y creerá
que en medio de esta tierra recrecida,
donde quiera, donde ruedan montañas por los valles
como frescas monedas azules, donde duerme
un bosque en cada flor y en cada flor de la vida,
irán los campesinos por la loma dormida
a gozar
forcejeando
con su propia cosecha.
Este amor
doblará su luminosa flecha.
Pero no.
Y creerá
que donde el viento asalta el íntimo terrón
y lo convierte en tropas de cumbres y praderas,
donde cada colina parece un corazón,
en cada campesino irán las primaveras
cantando
entre los surcos
su propiedad.
Este amor
alcanzará su floreciente edad.
Pero no.
Hay
un país en el mundo
donde un campesino breve
seco y agrio
muere y muerde
descalzo
su polvo derruido,
y la tierra no alcanza para bronca muerte.
¡Oídlo bien! No alcanza para quedar dormido.
En un país pequeño y agredido. Sencillamente triste,
triste y torvo, triste y acre. Ya lo dije
sencillamente triste y oprimido.
No es eso solamente.
Faltan hombres
para tanta tierra. Es decir, faltan hombres
que desnuden la virgen cordillera y la hagan madre
después de unas canciones.
Madre de la hortaliza.
Madre del pan. Madre del lienzo y del techo.
Madre solícita y nocturna junto al lecho...
Faltan hombres que arrodillen los árboles y entonces
los alcen contra el sol y la distancia.
Contra las leyes de la gravedad.
Y les saquen reposo, rebeldía y claridad.
Y los hombres que se acuesten con la arcilla
y la dejen parida de paredes.
Y los hombres
que descifren los dioses de los ríos
y los suban temblando entre las redes.
Y hombres en la costa y en los fríos
desfiladeros
y en toda desolación.
Es decir, faltan hombres.
Y falta una canción.
Procedente del fondo de la noche
vengo a hablar de un país.
Precisamente
pobre de población.
Pero
no es eso solamente.
Natural de la noche soy producto de un viaje.
Dadme tiempo
coraje
para hacer la canción.
Pulmón de nido nivel de luna
salud del oro guitarra abierta
final de viaje donde una isla
los campesinos no tienen tierra.
Decid al viento los apellidos
de los ladrones y las cavernas
y abrid los ojos donde un desastre
los campesinos no tienen tierra.
El aire brusco de un breve puño
que se detiene junto a una piedra
abre una herida donde unos ojos
los campesinos no tienen tierra.
Los que la roban no tienen ángeles
no tiene órbita entre las piernas
no tiene sexo donde una patria
los campesinos no tienen tierra.
No tienen paz entre las pestañas
no tienen tierra no tienen tierra.
País inverosímil.
Donde la tierra brota
y se derrama y cruje como una vena rota,
donde alcanza la estatura del vértigo,
donde las aves nadan o vuelan pero en el medio
no hay más que tierra:
los campesinos no tienen tierra.
Y entonces
¿de dónde ha salido esta canción?
¿Cómo es posible?
¿Quién dice que entre la fina
salud del oro
los campesinos no tienen tierra?
Esa es otra canción. Escuchad
la canción deliciosa de los ingenios de azúcar
y de alcohol.
Miro un brusco tropel de raíles
son del ingenio
sus soportes de verde aborigen
son del ingenio
y las mansas montañas de origen
son del ingenio
y la caña y la yerba y el mimbre
son del ingenio
y los muelles y el agua y el liquen
son del ingenio
y el camino y sus dos cicatrices
son del ingenio
y los pueblos pequeños y vírgenes
son del ingenio
y los brazos del hombre más simple
son del ingenio
y sus venas de joven calibre
son del ingenio
y los guardias con voz de fusiles
son del ingenio
y las manchas del plomo en las ingles
son del ingenio
y la furia y el odio sin límites
son del ingenio
y las leyes calladas y tristes
son del ingenio
y las culpas que no se redimen
son del ingenio
veinte veces lo digo y lo dije
son del ingenio
“nuestros campos de gloria repiten”
son del ingenio
en la sombra del ancla persisten
son del ingenio
aunque arrojen la carga del crimen
lejos del puerto
con la sangre y el sudor y el salitre
son del ingenio.
Y éste es el resultado.
El día luminoso
regresando a través de los cristales
del azúcar, primero se encuentra al labrador.
En seguida al leñero y al picador
de caña
rodeado de sus hijos llenando la carreta.
Y al niño del guarapo y después al anciano sereno
con el reloj, que lo mira con su muerte secreta,
y a la joven temprana cosiéndose los párpados
en el saco cien mil y al rastro del salario
perdido entre las hojas del listero. Y al perfil
sudoroso de los cargadores envueltos en su capa
de músculos morenos. Y al albañil celeste
colocando en el cielo el último ladrillo
de la chimenea. Y al carpintero gris
clavando el ataúd para la urgente muerte,
cuando suena el silbato, blanco y definitivo,
que el reposo contiene.
El día luminoso despierta en las espaldas
de repente, corre entre los raíles,
sube por las grúas, cae en los almacenes.
En los patios, al pie de una lavandera,
mojada en las canciones, cruje y rejuvenece.
En las calles se queja en el pregón. Apenas
su pie despunta desgarra los pesebres.
Recorre las ciudades llenas de los abogados
que no son más que placas y silencio, a los poetas
que no son más que nieblas y silencio y a los jueces
silenciosos. Sube, salta, delira en las esquinas
y el día luminoso se resuelve en un dólar inminente.
¡Un dólar! He aquí el resultado. Un borbotón de sangre.
Silenciosa, terminante. Sangre herida en el viento
Sangre en el efectivo producto de amargura.
Este es un país que no merece el nombre de país.
Sino de tumba, féretro, hueco o sepultura.
Es cierto que lo beso y que me besa
y que su beso no sabe más que a sangre.
Que día vendrá, oculto en la esperanza,
con su canasta llena de iras implacables
y rostros contraídos y puños y puñales.
Pero tened cuidado. No es justo que el castigo
caiga sobre todos. Busquemos los culpables.
Y entonces caiga el peso infinito de los pueblos
sobre los hombros de los culpables.
Y así
palor de luna
pasajeros
despoblados y agrestes del rocío,
van montañas y valles por el río
camino de los puertos extranjeros.
Es verdad que en el tránsito del río,
cordilleras de miel, desfiladeros
de azúcar y cristales marineros
disfrutan de un metálico albedrío,
y que al pie del esfuerzo solidario
aparece el instinto proletario.
Pero ebrio de orégano y de anís
y mártir de los tórridos paisajes
hay un hombre de pie en los engranajes.
Desterrado en su tierra. Y un país
en el mundo,
fragante,
colocado
en el mismo trayecto de la guerra.
Traficante de tierras y sin tierra.
Material. Matinal. Y desterrado.
Y así no puede ser. Desde la sierra
procederá un rumor iluminado
probablemente ronco y derramado.
Probablemente en busca de la tierra.
Traspasará los campos y el celeste
dominio desde el este hasta el oeste
conmoviendo la última raíz
y sacando los héroes de la tumba
habrá sangre de nuevo en el país
habrá sangre de nuevo en el país.
Y esta es mi última palabra.
Quiero
oírla. Quiero verla en cada puerta
de religión, donde una mano abierta
solicita un milagro del estero.
Quiero ver su amargura necesaria
donde el hombre y la res y el surco duermen
y adelgazan los sueños en el germen
de quietud que eterniza la plegaria.
Donde un ángel respira.
Donde arde
una suplica pálida y secreta
y siguiendo el carril de la carreta
un boyero se extingue con la tarde.
Después
No quiero más que paz.
Un nido
de constructiva paz en cada palma
Y quizás a propósito del alma
el enjambre de besos
y el olvido.

jueves, 31 de julio de 2008

Vayamos a la vida.


Es un dia cualquiera este hermanos mios. caminemos. vamos a ver que hay del otro lado
de la nada. tomemos la forma de duendes y vayamos con la idea común de no ir
a ningún lado. Seamos aves, espejos biperinos o acordeón. Seamos viejos pensamientos o
zapatos rotos y veamos cantar al ruiseñor despreocupado sobre las ramas secas de un
árbol de flores multicolores.
Norte o sur, este u oeste. Sol o estrellas. Lluvia o sol. vayamos
desvistiendo las cenizas y la niebla corramos hasta que el cansancio nos invite
a ser cualquier cosa tirados sobre la arena o cabalgando sobre el tibio paladar
de la ilusión. Sin volver la mirada es la regla. Sin volver la mirada ehh!!.
Sin maletas ni equipajes. Sin silencios o perfumes. Solo el aroma de la aventura
hacia mundos jamás andados o sitios nunca vistos.
Con la inocencia blanqueando nuestras cabelleras y sin un real en los bolsillos.
Cantando o Llorando es igual. Solo vayamos
Como lo que somos. Almas puras que quieren respirar, rios frescos que quieren ser
el mar...
Es un día cualquiera este, hermanos míos...

BARRANCOLI




hay un avecilla que habita en los barrancos, cercas de los arroyos y los rios. se alimenta de insectos y tiene la particularidad de que no hace sus nidos en arboles ni mucho menos. no!!!, pues este pequeño pajarillo tiene un pico especial y con el hace cuevas en el barro o en la zona algo rocosa de las laderas de los rios y de los arroyos.
generalmente en la parte humeda de la zona y allí pone sus huevecillos y cría a sus prole. les hablo del barrancoli. sus colores y su naturaleza de hacer nido en tierra viva siempre me llamó la atencion del barrancolí.
Espero que les guste estas fotos que pertenecen al fotografo pedro genaro (pedro genaro.com y en la etiqueta de aves endémicas de republica dominicana en flickr.com).

montecristi

fotos de la última vez que fuí a mi provincia,
allá por el noroeste de esta isla.


Posted by Picasa

miércoles, 30 de julio de 2008

un cuento para el transeúnte.


me he creido un sueño aquí despierto en medio de la noche.
pero no quiero contar historias y estrellas hoy.
quiero armar la vida de otro modo. contar los segundos,
eso sí. que el tiempo no angustie mis angustias.
despeinado en medio del espejo respiro. miro la sonrisa
de la imagen. presiento que ha de ser largo el camino
si no vuelvo la mirada de mis pasos.
tengo la ilusión de vestir mis ruinas
y mis silencios. recoger la ceniza,
amar lo que el amor permita. o simplemente sentarme
ante otras canciones
que le lleven un nuevo aire a mis ahogos.
esto no tiene forma me digo. podría muy bien borrarlo todo.
pero no.
a quien podría engañar con formas justas,
o paredes blancas.
ha pasado un minuto. la noche es el reloj.
se ha roto el espejo. y mi rostro es una arruga que regresa a la cuna,
como un beso.
alrededor está el camino. yo soy el caminante. eso creo.
creo que eso soy. pero es un dialogo seco
el que me hago beber.
así que les presento credenciales.
he perdido mi corbata subiendo la escalera.
no tengo cuenta bancaria.
soy un fantasma de alas blanca. concreto y neón.
tengo piernas cortas,
y me gusta el verde del barrancolí...
los pies inverso de la ciguapa...
el canto de cansados cuerpos.
y el café a toda hora.
sabina en algun instante. donna sommer siempre.
on the radio. pastillas para no soñar.
y dibujar las cosas que no me pasan mientras
vivo estatuado en cualquier lugar,
viendo la vida correr mientras escondo
la inocencia,
por si mañana vuelvo a ser el niño de sal,
que vuelve la mirada a la mirada
y sueña con cocuyos y serpientes...
mucho gusto.
y ya que casi nos conocemos,
préstame algunos pesos, o dale de comer a mi tentación,
algunos pensamientos
que ya no recuerdes. toma esas cosas sobre la mesa
y no olvides irte, porque aquí no cabemos más que yo
y mis costumbres.
dejame tocar tu cabello si es que aun no es otoño en tu espesura,
y mira estos surcos en mis palmas.
hablan del destino o del pasado.
no sé. y ya que te vas apenas llegando
apaga esa lámpara de gas
que alumbra el pertrecho que has bordeado.
toca esa cruz blanca detrás de la puerta de salida
y que dios te lleve
allá donde vayas.

domingo, 27 de julio de 2008

CONTAR EL CUENTO.



En todo lo que hacemos o dejamos de hacer, buscamos contar una historia.
el cuento principal que nos toca. a veces se nos hace difícil encontrar las palabras adecuados,
que den el matiz de lo que queremos realmente decir o dar a entender. creo que se vuelve
a nacer cuando se empieza a contar. uno. aquí nos vemos meciendonos en la cuna. dos. el primer paso. tres. la primera palabra. cuatro. el primer aperitivo de tierra pura. y por ahí seguimos...
primer día de escuela. la muerte de algún querido familiar. cambio de voz. primer trabajo...y
así nos solemos encontrar con todo esto ante el espejo. los ojos fijos en los ojos que regresan.
el mundo que gira imperceptiblemente y todos nuestros sueños bordeandonos los cimientos
de la conciencia.
y ya tocamos o nos toca la sociedad. el país. la política. el arte...el amor. la soledad. las nostalgias.
y el camino que nos mira paso a paso.
una y otra vez empezamos de nuevo el cuento.
cada día que amanece...
con sonrisa. tristeza. furia. llanto. o simplemente con inexistencia.
blanca cabellera que sacude el viento es el pensamiento.
una flor de pétalos multicolores es la razón.
el alma. el alma no. el alma es el universo mismo.
y en toda esta amalgama de formas y sentidos bordeamos el vacío
en cada palabra. en cada silencio. en cada cada.
cenizas y ruinas talvez. nacer y asistir al crecimiento de nuestras alas nueva vez...
reaprender a andar. olvidar los tropiezos. y hablar sin palabras. con gestos o con ausencia.
ojos que buscan otros ojos. labios que besan. y uno que otro adios.
ir a todos lados. quedarnos. ir a ninguna parte. volver a volver.
y la cuna. y el sarcasmo. y el cuento eterno de contar y ser contado.
por los siglos de los siglos.
mariposas bebiendo madrugadas y rocío.
río de agua viva.
mar que nos separa.
remos rotos.
huellas en la arena. caracolas.
el abrazo. el cortes saludo. viajar en compañía.
no entiendo el juego que hay que jugar.
tan solo para sentir.
tocar en espíritu abierto. vestido de blanco exponernos al asfalto.
perseguir gaviotas. dormir desnudo. relatar la imagen. borrar lo insustancial.
ser o no ser.
el hombre sentado frente a su casa
para ver pasar a cansados cuerpos que regresan con la tarde.
la mujer que transcurre en el mercado
en medio de pregoneros y precios infundados. negociar.
la iglesia los domingo en la mañana.
las maletas en la estación.
y el cuento que regresa al ser a su cuna.
a contar de nuevo...