viernes, 27 de febrero de 2009

Mujer del rio y de la noche. Ciguapa



Arena. Arena del río. Canción que transita en el sereno.
Estrella. estrella radiante que dormita. mujer de los sueños,
Que anda despierta en los días que han volado.
Desnuda, desnuda en la mirada. Brillo de un siglo
Que atraviesa paredes e inocencias. Mujer de los montes.
Silbando en la orilla del deseo. Cansada de ver que el sol se oculta.
Y que es muy temprano aun para dejar que la sonrisa
Haga algún vuelo...
Mujer que duerme serpientes y nada en la neblina,
Como un pez de luna.
Ciguapa. Que va sin regreso en los días.
Que nunca terminan. Lleva todo un siglo de existencia.

Arena. Arena del río. Mujer de otros sueños
Que atraviesa en la noche la nostalgia.
Dejando huellas de regreso cuando va.
Y al volver, tus pies, marcan el tiempo ido
En el presente.
El silbido de chicharras no te alcanza.
Ni el mirar de cocuyos entre el abismo y la madrugada...

Arena. Arena del río.
Mujer de un siglo antes de la vida.

jueves, 26 de febrero de 2009

Amanecer






Allá donde habitan los cantos alados de los lagartos,
Hay una especie de ilusión por la sonrisa.
Por esa fase inconclusa del universo...
Por la alegre pasión de los espejos.
Emoción bendita que se desviste embebida de alientos
Y masticadas pellizas blanquecinas.
Esa barca que es remo y pez dormido;
Despierta plenitud que nada entre fabulas de fabulas.
Va haciendo, de cada día, el domingo perenne
Y la inocencia. Las carretas le llevan, mientras halan los bueyes
Del destino intestino de las horas que tocan las campanas.
Saluda y se va sin dejarse querer. Vuelve cuando entra,
Sin prisa,
La noche de brillantes estrellas
Mientras corren los cometas por las metas infecundas del fuego
Y del reloj.
Entre la sal que arrastra el viento se ha hecho mar,
La sonrisa.
Posado en las alas invisibles del colibrí.
Dibuja un regreso y besa el jardín,
La alegría.
Entre la canción pasajera que anuncia el regreso
De los hombres por los senderos de la tarde,
La alegría.
Más allá del saludo aturdido de la luz del neón
Y del carbón arado en el abrazo,
La sonrisa.
Dicen que bajó del árbol o surgio del barro,
Mientras bailaban en círculos de espinas
Las hormigas aladas.
Y luego la lluvia se hizo mensajera afable.
Bajó de las altas montañas y de la fuente,
La alegría.
Fué el arroyo donde las hadas calmaban la sed
De las lejanas almas anochecidas
La alegría.
Pez del río, Escamas y piedras
Que dieron eterna frescura y calmaron la sed del mar,
La alegría.
La cabeza que regresa la mirada e hizo la sal de los océanos
Y fué anguila para la tentación de las ola enamorada,
La alegría.
La orilla de arena y caracolas, de huellas de ciguapa,
De luna y de rocío,
La alegría.
Emoción que hace al viento y cabalga despreocupada
En medio de la más brava tormenta,
La alegría.
El ábaco que descuenta las destempladas esferas
Y lleva entre los dedos los colores del arco iris,
La alegría...
Emoción sin quebranto,
Alas de angeles; el canto de los grillos en medio de oscuras noches,
La alegría.
Tierno recuerdo mientras se desdibuja el amanecer...
La alegría.
La vida.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Viento de otros mares






De pronto nos vestimos de recuerdos, arena húmeda y olvido.
Todo a la vez. Y la sensación varada entre jardines dorados Y espejos
Tan solo vemos los rostros que han pasado. Uno a la vez.
Vuelan a otras luces los perfumes soñados. No es posible verle
Tentación al viento desnudo. Somos tantos. Decimos uno a la vez,
Somos tantos y tan pequeños. Y apenas recordamos respirar
Mientras nace la tarde sobre un sol pálido...
Y De nuevo empezamos a contar. Corremos por el prado
Medios descalzos y con la sonrisa abierta a la velocidad pasmada.
Vemos las nubes dispersarse y volar, de regreso a su nido, a las garzas...
Una a la vez. Digamos que es la noche que se acerca o que se dobla otro reloj
Sobre un noble capricho dormido entre las fauces de blancas caracolas...
Uno a la vez. Hasta que solo es posible contar estrellas
Y volver a sentir el aliento
Que nos muestra el nuevo rostro
Sobre una barca de papel
Con un soplo de alegría doblado en su regazo
Y dos remos de dormida madera
Despiertan entre las alas de una nueva esperanza.
La vida.

martes, 24 de febrero de 2009

La palabra en la botella




De alguna parte han venido las palabras que nos pueblan.
A manera de meteorito llegaron, es posible, un poco antes
O un poco después, de que se extinguieran los dinosaurios.
En botella de material intergaláctico. Para no sucumbir
Con el impacto. Para no perderse en giros indescifrables
De otras formas de oraciones. Y allá nos buscaron,
Aun mareadas por lo brusco del aterrizaje.
Entonces fue posible dejar las cuevas,
Y los dibujillos en las paredes sin barnizar.
Como buscando la mirada, y la suerte,
De dioses que galopan sobre serpientes de arena...
Y aprendimos a decir. Yo. Tu. Aprendimos a decir,
Digamos "Es un bello día"...Y cosas por el estilo.
Luego, alguien miró al mar desde todas las palabras,
Y puso varias a manera de azar. O escogió tres letras,
A la brigandina...m a r.....Y aquella cresta que se elevaba
Por sobre la pasividad...Extendiendo la mano, uno o una,
Mas como sorpresa que como saludo:...O l a...
Dijeron a coro los que vieron la expresión espontánea...
Dos labios se juntaron en la algarabía...b e s o...
Dos cuerpos y otros dos rodaron poco después...Amor.
Y luego la tarde se vio al descubierto. Era tiempo de regresar...
O c a s o...Y una primera luz en las alturas...L u c e r o....
Y en todo, se forjaron complejas formas
Sacadas de la misma botella...
Espejo. Camino. Babonuco. Conuco. Maiz. Canción.
Anhelos. Huellas. Historia. Areíto. Río. Madrugada.
Cabellera. Silueta. Asfalto....
Y así se fueron muchos años. Quedó atrás la barbarie
De lo gutural. Alguien se hizo cargo de poblar
Los vacíos. Alguien de contar las estrellas. Alguien
De soñar con el vuelo de las aves. Alguien de correr
Contra el tiempo. Y entonces lo intangible...
Y nacieron sueños en los sueños.
Los nidos en cuaresma. Las campanas en las catedrales.
Las palomas. Los bosques y los duendes.
Los cuentos y los juglares. Y ya no fué posible regresar...
No. El pasajero que saltaba un riel tras otro riel lo musitó...
Y todo quedó sellado. Para luego encumbrar los papalotes.
Con el viento.
Todo en palabras y luces. Mariposas de mil colores
Y primavera...Peces y gaviotas. Acordeones.
Digamos que se hicieron arco iris,
Y el perfume inconcluso. Las amapolas crecieron,
Y fue más brillante el agua en los arroyos.
El cantar de las perdices y las mañanas.
Rodaron dados en la lloviznas. Se alzaron manantiales
Sobre el horizonte. Calmaron su sed los lagartos.
Y respiraron en sus nidos los ruiseñores...
Ambos a dos. El rocío vino tras el canto de los gallos.
En el barro quedó desnuda, entre huellas y sueños,
La canción primera. Y el hombre se hizo palabra.
Y la palabra hombre.

domingo, 22 de febrero de 2009

barcas de arena





Hay rostros que son el mar. Hay pensamientos con remos y escamas.
Somos habitantes despiertos de los sueños, respiración del viento.