sábado, 28 de marzo de 2009

Muchacha



Despierta sobre el espejo.
De uno a otro lado del espectro.
Como dos gotas de vida
Con olor a camino por andar
Y a beso del rocío.
Muchacha. Muchacha de alma blanca,
Que le da luz a la luz de la ilusión.
Y corre de uno a otro extremo de lo intangible:
Llovizna de la tarde. Muchacha que es vuelo
Y golondrina. Dulce canción
Que toca el tiempo con sus manos de seda.
Melodía con cuerpo de guitarra,
Muchacha que dormita al brillo de la noche
Y a las flores...
Muchacha que hace nido entre las nubes
Sobre mil escaleras de esmeraldas
Y sabe a guarapo y a champola...
Ojos de miel.
Muchacha que es el agua del arroyo,
Vuelo de ruiseñor con voz de luna...
Tentación que dormita entre suspiros
Muchacha de algodón y de guayabo.
Muchacha.

viernes, 27 de marzo de 2009

Y yo de tí.





Y regresamos entonces en soledad. Tú, con tus palabras.
Yo sin tí. Por la orilla del río, despertando piedras
Y canto de perdices.
Disfrazados de una pena vagabunda. Con olor a desierto
Y pelo húmedo. Todo así. Como dos cantos abiertos
A las perdidas ternuras.
Abrimos mil paraguas para olvidar las lluvias pasadas.
Suspiraban los suspiros ya doblados en las huellas del camino.
Todo así. Como si nada. Sin dejar que las alas tocaran al viento...
Con la dulce amargura de relojes carcomidos y doblados
Sobre sus propias horas.
Contamos pétalos y espinas lejos de la primavera soñada.
Vimos jardínes en medio de la noche
Alejarse como estrellas. Y otras cosas vimos
De regreso al regreso. Tú y yo.
Tú con tus palabras. Yo sin tí...

Hubo una sonrisa persiguiendo la esperanza de todo lo imposible.
Pero no. Los cuerpos llevaban tantos nudos atados
Hacia los propios cuerpos.
Y la tierra se volteaba en cada paso,
Para no vernos pasar.
Y así llegamos. Tú con tus palabras,
Que levantaban inandables muros al capricho...
Yo, Como aquella hoja que va en desbandada
Hacia el abismo del abismo. Seca de esta ilusión,
Y con la juventud a cuestas...
Adornando quimeras y embebido por el humo
De una vieja canción.

(Hablé de tu belleza en una calle cualquiera.
Dije mil veces tu nombre para prenderme de tu ausencia.
Y todo en un momento volvió, como si fuera eterna
La Presencia de todo lo que eras tú,
Aun estando lejos...)

Sin despedidas, corriste hasta tu nido
A lo alto de un arbol de papel.
Y luego fuiste barca y luego ave,
Y luego golondrina que se va con la primavera...
Y yo,
Me dejé llevar por las cosas pequeñas
Hasta que el amanecer me encontró cubierto de rocío...
El sol me vió desnudo.
Pero otra barca se asomaba a la orilla...
Lejos de todas tus palabras
y yo de tí.

jueves, 26 de marzo de 2009

Como un beso


Y entonces eramos muchos hablando de lo mismo.
O casi de lo mismo.
Algunos balbuceaban en la orilla del mar, como arena rota.
Pero al fin fuimos coro. Voces conjunta que
anidaban llanto y sonrisa. Ilusión y certeza.
Las montañas fueron lluvias y las lluvias
Arroyos que pararon al río.
Y el río al mar...
Cantaban las cigarras colgadas de amapolas
Y los grillos levitaban en piedras nocturnales...
Pequeñas mariposas perseguían lámparas y jumeadoras
Entre chozas de palmas con techos de cana...
Y en todo no hubo más que sombra o sueño ante el espejo.
Caballitos alados renunciaban al ocaso.
Volvían a sus cuevas los lagartos. Y en todo,
No era dicha el decir que el destino tocaba el cielo claro.
Todo el tiempo poblado de palabras
Que acaso eran palabras de silencios tatuados.
O espera entre el sonido de un nuevo día.
O el nuevo día callado entre palabras mudas.
Pero no era posible definir, entre esquemas radiantes,
La existencia. Todo pasaba fuera de los atardeceres
Y los libros rayados...
Cotidana incertidumbre que aprendía a volar sobre el vuelo.
Con menta rebuscada en el aliento
Y las manos suaves
Listas para la caricia o el recuerdo.
Círculos que nos volvían al final del principio.
La noria se agitaba como un caballo atado a la tormenta...
Las largas cabelleras perfumaban la prisa o el cansancio.
Y así fuimos lo que solíamos ser antes del tiempo.
Formas indescifrables corriendo como estrellas
Por la noche interminable. Tejiendo rosas en jardínes
Colgados entre los prados del anhelo.
Almas libres corriendo por el tiempo invisible
Aun el reloj disperso entre la arena. Y el amor anunciando
Que aun somos parte de lo infinito.
Lo mortal de la inmortalidad. El canto que espanta la tristeza,
Y en todo. Somos la palabra que aspira deshojar quimeras
E inocencias. Volar entre las alas que el cielo cría entre las nubes.
Doblar, como campanas y el sueño húmedo de un amanecer cualquiera...
Siempre entre la razón que hincha esa parte
De la caverna que habita entre nosotros.
Suspirante y precisa como un beso...

Pero es que apenas empezamos a vernos tal cual somos.
Fuera de los espejos y la doblez del viento.
Apenas hemos dejado, sobre el piso, las escamas,
Y el plumaje gris...


Como una sombra más. Como una aureola santeada en el abismo.
Y en todo...Llega el silencio entonces,
Y nos hace callar de pleno egoísmo. O de pasión viva...
Ha quedado atrás la pesadilla!!!, pensamos.
Nos vamos a dormir, medio desnudos. Y antes que suene el reloj,
Despertar aleteando sobre las hojas verdes del capricho.
Con pijama y bostezos. Con la impresión de haber roto
Todas las voluntades del regreso

Y allá vamos,
Todos a la vez,
Quién sabe a donde!!!
Quién sabe a qué!!!
Desnudos...
Siempre entre la razón que hincha esa parte
De la caverna que habita entre nosotros.
Suspirante y precisa como un beso.

miércoles, 25 de marzo de 2009

La palabra vida






Es posible que no sea tan solo una palabra. Vida.
Es posible que haya tantas tierras
y planetas en su sola enunciación.
El hombre de maíz transita entre el asfalto.
Bajaron de los árboles verdes serpientes.
Y manzanas. La mirada sobrevoló de su trono infecundo
y el corazón fué luz.
Amanecer que retoca el rocío y los tambores.
Sonrisa celestial que revive las ruinas.
Y el canto de las olas varadas en la orilla.
Pensamiento de viento y de salitre.
Recorren las veredas las lloviznas.
Y viene el aliento anidando esperanzas.
Y espejos.
Y en medio de la tarde que agoniza,
nueva vez la palabra.
Vida.
Vida no es solo esqueletos y costumbres.
También es canción y lagarto.
Saludo innecesario a las ciguas palmeras y al camino
Huellas de otras lluvias. Danzar a lo alto de las pencas
Con el viento que pasa.
Relojes que acurrucan la nostalgia.
Y el marrón de ese vuelo perenne
En busca de ramas caídas y nacientes recuerdos.
Vida.
Lombríz que fecunda la humedad de sus sueños.
Tierra despierta.
Volviendo sin volver. Lléndose con los días
que pueblan la existencia.
Uno a uno. Sin prisa.
Y ya nos detenemos por las cosas pequeñas.
Ancladas en su andar sereno.
Dejando que pasen los otoños y los nidos desiertos.
Hasta que la llovizna le toma en vuelo
Y le lleva a otras tierras de igual destino.
Las cuarezmas carcomen lo infecundo.
El corazón tiene sus propias fronteras.
Su voz no muda con los días.
Templado en lo intangible,
aletea incesante y altanero.
Con la vida.
Cenizas en las cenizas y grises alas, ven pasar,
La vida.
Lejos de los colores, calma su sed el arcoíris.
El planeta no detiene su andar,
Mientras transitamos bajos sábanas y espadas.
La vida rejuvenece
Sapos y doncellas. Prendidos de inifinitos horizontes
Cabalgan flores y mariposas.
En busca de la noche y la neblina.
Y en todo sopla la vida.
Hasta en los grillos.
En las piedras y el sereno.
Madrugan, entre azules sombreros, nuevos jardínes.
Aunque doblen las espinas.
O canten los gallos. Y en todo...
La vida.

martes, 24 de marzo de 2009

Esa voz que le da el mar a la mirada





Allá donde comienza la isla. Donde las orillas se aplauden con
El apasible sonido del viento.
Donde se hace humedad y sal el camino.
Y entonces las alas se extienden para no extinguir la marcha.
El sol tímido se hace bendición. El horizonte es hermoso
Aunque hay nubes que le tocan pálidamente. Es este día
Un cuento de olas diminutas. La tarde se anuncia entre las horas idas.
Hay peces vestidos de gabiotas que relampaguean una y otra vez.
No es posible apartar la vista de los ojos lejanos del agua ondulada,
Como el cabello craroscuro de la noche. Murmullos de intangibles serpientes,
Pensamientos expandido entre la arena
Que aun huele a humedad de la sed dormida...
Y regreso
A ninguna parte
Cargado de ese vuelo intransitable.
De barcas que se duermen entre los labios
De ese amor profundo que le mece.
De aves sumergidas en el salitre, nirvanas emplumadas,
Que abren luz al paisaje casi sin tocar el viento azucarado
Que respira entre escamas.
Y luego todo es sueño,
Hasta el sueño mismo.

domingo, 22 de marzo de 2009

Caribe (Michael Camilo)



Bien, ahora vayamos a un intermedio y luego volveeeemoooss con la segunda parte de esta excelente composición musical...



La segunda parte de esta magnífica partitura...