lunes, 16 de enero de 2017

Aquel amor lejano.

Saber que todo es cierto en la ilusión. Saber que se enhebran los caminos del amor
cuando los destinos se nombran sin perderse en la distancia. Se va de la alegría a la tristeza,
de la intensidad al olvido. Para volver al amor. La eterna esperanza hacia aquello que da
vida a la vida y sentido a la pasión.
Por qué no dejar todo aquello de lado y centrarse en algo más terrenal y des-complicado?
Pero no, esto nos da vida en la vida, sueño despierto, medias sonrisas y muchas cosas más.
Encontramos lo amado en todos lados, en cada transeúnte, en cada libro que leemos,
en cada historia que vemos. Ahí está él o ella, completando la otra parte del ser que siempre
hemos buscado. Nos hacemos universo entonces, mar nos hacemos. Porque el amor es
algo más de todo lo que sabemos que existe, incluso que todo aquello que hemos soñado antes.
Realidad y sueño, ilusión y todo lo que queda por saber o descubrir.
Aquel amor lejano va contigo y en ti, con la innombrable belleza de lo eterno.
O de un amanecer.

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