martes, 31 de enero de 2017

Como un canto infinito de ternura.

Cuando nos hacemos verso y melodía. Cuando las alas del amanecer anidan nuestro andar.
Y allá vamos, vestido de ése amor lejano que despierta a cada paso, en cada huella,
tras cada horizonte de ilusiones.
Viste las noches con su mirar de luna, con su acompasado vuelo: luciérnaga distante,
amor que se hace madrugada y rocío. Y en todo, amaneces en mí.
Y un sorbo de café, mientras la vida transita del presente al futuro, del pasado al presente;
dibujando el destino en el destino, 
haciéndose camino el camino: 
universo de amores y susurro. 
Más allá de las palabras y el tiempo
 nos espera el día
 camino hacia el instante de otro instante;
y el beso, camino hacia lo eterno: 
como un canto infinito de ternura.





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