jueves, 19 de enero de 2017

Mirar del alba.

Aquel caminar de los sueños, dibujando mañanas y horizontes. No como el complejo andar del destino.
No.  Sino como un transparente suspiro en el tiempo, como una gota de rocío
al filo del amanecer. Un ave que vuela en lo alto, dos aves definen la vida
en sí misma, tejiéndose en el horizonte como un saludar de lo eterno.
Y una mirada de mujer, enhebrando el sentido del amor distante
que apenas se vislumbra mientras sale el sol.



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