viernes, 29 de septiembre de 2017

Y en la prisa serena.


Templado en el andar de aquella música, que despliega la transparente voz de un amanecer.
Y recurre a la ternura de la luz primera para echarse al viento, enhebrando horizontes y cielo azul.
Entre el vuelo de las aves va despertando la inmensidad de aquel verso de luz. Y nace el amor en el amor.
Volver la mirada al respirar del instante. Allí anida todo lo que somos, lo que hemos sido. Lo que seremos.
Y perdernos en la distancia. Como barca que se aleja de la orilla de un sueño, navegando a otro sueño.
Siguiendo el transcurrir de gaviotas, el silbido del viento, las sensaciones vivas de las olas.
Jugueteando entre universos parpadeantes y peregrinos. A la otra orilla de los sueños, amanece.
Y en la prisa serena del aliento danzante, hacernos camino y caminante.


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