sábado, 15 de julio de 2017

Vestida de esperanza.

Eso de encontrarte en cada cosa, en cada vacío, en cada universo soñado.
De ver transcurrir la distancia tal cual si no existiera.
Se viste de verde la esperanza, la ilusión, los sueños. Se viste de amanecer.
Allí donde no concuerda el alfabeto y la música. Porque todo es palabras, porque todo es pentagrama.
Puede que te vayas alguna vez para ya no volver; puede que te quedes para siempre.
No sé. De este lado de las cosas, te espera el amor. Así que ahora, cuando todo sucede... 
Te busco en el instante, cuando ya sale el sol deletreando caminos por andar.
Puede que en tu compañía...puede que en soledad. No sé. Al menos veo verdades en tu mirar lejano.
Y me pongo a hacer lo que hacen los soñadores: buscarte en cada diminuto vuelo, en cada susurro.
No soy un soñador cualquiera, sabes...También deduzco el tiempo que la vida pone sobre mi mesa:
Dados sobre el azar; una lámpara de nieblas y luciérnagas para ir hacia la luz de tus ojos tan míos.
Pasando de la madrugada a tu aliento, sin perder horizontes ni el danzar de tus sueños...
Despiertos en mí. También hay mil canciones, para largos desiertos. Y un nido de besos, también.
Te acercas y te alejas, como una melodía de amor puro. Como lluvia y suspiro.
Y en todo, me pierdo en cada encuentro del camino; tras cada huella intangible...
Y es que amanecer, y estás en mí... vestida de esperanza.





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